Mis primeras ofertas de empleo

por desempleadacultural

 

Querido blogonauta,

Al César lo que es del César. Esta semana me han llamado de tres ofertas de trabajo, pero lamentablemente no voy a trabajar de ninguna de ellas.  Dos ofertas procedían de Infojobs (¡vaya! ¡funciona!). Otra de una autocandidatura que envié por internet hace ya… casi dos meses. Pero nunca es tarde si la dicha… fuera buena.

La primera llamada tuvo lugar el lunes, si no recuerdo mal. Me llamaban de un móvil y lo cogí. Preguntaron por mí y, acto seguido, comenzaron a hablar en inglés, sin más preámbulos. Vale, pensé, es una de las ofertas que eché de profe de inglés. Problema: en ciertas zonas de mi casa no hay apenas cobertura y se entrecortaba todo el tiempo. Yo decía a la mujer en inglés que no podía oírla debido al ruido y que no tenía cobertura, pero nada, ella seguía soltándome la parrafada (además, de lo mal que se oía, como diferido, llegué a pensar que era una grabación). Como, a pesar de que indicaba que no oía nada (sólo una o dos palabras de diez), el rollo macabeo en inglés seguía, colgué el teléfono. Estuve a punto de devolver la llamada, pero me sentí tan estúpida que decidí no hacerlo.

La segunda llamada tuvo lugar el martes a mediodía. Estaba en la calle. Me llamaba una mujer (creo que no dijo su nombre) de parte de una empresa a la que había enviado mi curriculum hace más de un mes. Me ofrecían trabajar como profe de alemán en un centro cultural de un municipio de Madrid que está a más o menos hora y media de mi lugar de residencia.  Aun así, sabiendo que iba a ser una paliza descomunal ir hasta allí y volver, dije que estaba interesada. Pregunté el nivel de las clases y me dijeron que era nivel inicial. Dije que perfecto, que yo tenía un nivel intermedio (acreditado con título del Goethe) y no tenía ningún problema en impartir ese nivel (vamos, que me sentía totalmente capacitada; además, he dado clases particulares de ese nivel).

Me convocaron a una entrevista al día siguiente y, cuando me iban a dar la dirección, pedí que lo repitiera porque estaba en la calle y no tenía papel a mano (sí en el bolso). Dije además que si me daba un teléfono de contacto llamaría yo misma más tarde para que me dieran la dirección y pudiera anotarla tranquilamente. La mujer me dijo que no me preocupara, que me enviaba un mail con la dirección y la hora. Para ello me pidió confirmar mi mail. Me pareció raro porque yo había enviado la candidatura por mail y en el cv en pdf y online figuraba también mi mail. En cualquier caso, le di de nuevo mi mail y le di las gracias.

No es necesario decir que el resto del día me lo pasé actualizando la bandeja de entrada de gmail. Además, ese día el servicio de correo electrónico de google estaba experimentando retrasos en las entregas de mails, por lo que lo miraba veinte veces a la hora. Nada, esperé y esperé y no me llegó el mail. Pensé en llamar a la empresa, pero me habían llamado desde una centralita y la persona que me atendió no se presentó o si lo hizo no había retenido su nombre. Vamos, que podía hacer muy mucho el idiota si me daba por llamar a la empresa y preguntar por una entrevista de trabajo. Mi gozo en un pozo.

Lo curioso es que nada más llegar a casa me metí en Infojobs y había salido hacía poco una oferta de trabajo de esa misma empresa buscando exactamente lo mismo que me habían ofrecido. Conclusión: hablaron conmigo por teléfono porque no tendrían a nadie más con ese perfil en sus bases de datos, no les convencí del todo (después de todo, ni soy nativa ni he estudiado filología alemana) y en lugar de decírmelo abiertamente me soltaron la excusa del mail y acto seguido pusieron la oferta en Infojobs para ver si encontraban algo mejor.

No quiero volver a saber nada de una empresa que me ha hecho sentir como una idiota.

La tercera llamada tuvo lugar ayer y fue de traca. Me llamaron por la mañana, la mujer se presentó (empresa, nombre) y me dijo que me llamaban por una oferta de profesor de actividades extraescolares que había echado en Infojobs, hace un mes.  Pensé que sería para apoyo extraescolar en colegios, que era lo que me interesaba de la oferta. Pues no. El diálogo fue como sigue:

– He visto en tu curriculum que tienes música

– Sí, he cursado estudios de música [me eché a temblar. Mis estudios de música son no reglados y siempre los pongo como formación complementaria de cara a enriquecer mi perfil, no me considero capacitada para dar clases de música- sólo de Lenguaje musical y mi instrumento y jamás en un centro oficial, sólo como apoyo a nivel particular).

– Te llamaba para ofrecerte clases de música en dos colegios [eran de mi localidad, así que estupendo).

– ¿En qué consistiría la actividad?

-En clases de música y movimiento para niños pequeños [me quedé helada: si esa mujer hubiera leído con detenimiento mi cv se habría dado cuenta de que yo sólo estoy preparada y he trabajado con jóvenes (desde los 12 años) y adultos. No tengo ninguna experiencia con niños pequeños ni cualificación para hacerlo. Además, mi formación oficial está vinculada a la enseñanza reglada de materias de Humanidades, pero no de Músca]

– No estoy segura de que pueda impartir esa clase, yo sólo he trabajado con jóvenes y adultos.

– Sería muy sencillo: enseñar un poco cómo son los instrumentos, hacer juegos… [seguía petrificada: a la mente me vinieron las clases de Música y movimiento que impartía mi profesora de Lenguaje Musical en mi Escuela de Música: canciones al piano, revolcarse por el suelo, juegos de todo tipo… Yo jamás he hecho estas cosas por dinero-de manera profesional- y mi nivel de piano es el de la asignatura de piano complementario de grado medio, es decir, muy bajo]

– Creo que sería más interesante alguien con un perfil de Magisterio Musical. Yo he dado clases de Lenguaje Musical, que es una materia totalmente diferente.

Me dijo que seguiría buscando y colgué. A todo esto la llamada se cortaba por la mierda de la cobertura de mi casa.  La próxima vez que me llamen me saldré al rellano de la escalera.

Blogonauta, cuando terminó la llamada no sabía cómo sentirme: si una pringada por rechazar una oferta de trabajo o una persona honrada por no haber pretendido cobrar (y que cobraran a los padres de las criaturas) por una actividad que a todas luces yo no iba a saber impartir en condiciones.

Ciertamente, de haber cogido el trabajo, tendría que haber hecho un esfuerzo ímprobo para preparar las clases. Y teniendo en cuenta lo que me pagaban (poco más de 100 euros netos por cuatro horas semanales), no me compensaba dedicar horas y horas de preparación. Por no hablar de que yo no sé manejar niños pequeños en grupo. Uno o dos vale, pero más era un disparate. Y que esa no es mi formación, ¡diantres!  Esa misma empresa busca profesores de Historia del Arte para centros culturales y no me llama ni a la de tres para ofrecerme ese puesto (aunque me apunte a sus ofertas de Infojobs entre los diez primeros).

Y a raíz de esto un pensamiento me ronda la cabeza: la calidad de los servicios que ofrecen estas empresas. Porque si pretendían que yo, que a todas luces no tengo formación ni experiencia en dar música y movimiento, impartiese esas clases y ellos cobrasen por ellas, ¿cuáles serán las cualificaciones del resto de personas que contratan? ¿Y cuál será la calidad de la enseñanza que ofrecen?

Y mientras, otros muchos y yo seguimos desempleados, pudiendo ofrecer toda nuestra formación, experiencia y ganas…

Pues vale.

 

P.D.: al cierre de este post me han llamado de otra empresa para dar clases de inglés una hora al día cuatro días a la semana. No lo he podido coger porque tengo un contrato pendiente en mi antiguo puesto de trabajo (de menos de un mes de duración, qué record) y los horarios van muy pegados. Vale que lo de dar clase era trabajo cualificado (frente al empleo que hasta ahora he tenido), pero ¿cuánto me iban a pagar por ir cuatro horas a la semana? ¿100 euros? ¿En estas circunstancias económicas me conviene tener un trabajo de profe por cuatro duros o un trabajo no cualificado por diez veces esa cantidad? Menudo dilema… O no…

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