El síndrome del pringado

por desempleadacultural

Querido blogonauta,

Cada día que pasa estoy más convencida de ello:  sufro el síndrome del pringado. Si no, no me explico mi situación. Vale, hay muy poco trabajo. Pero es que no me llaman ni para hacer una mísera entrevista (aunque sea un proceso selectivo fake para que la empresa parezca próspera y en expansión). Voy a tiro hecho, es decir, me estoy centrando en ámbitos que tienen clara relación con mi formación y experiencia. Y nada. Ni una llamada. Incluso cuando salen ofertas o es temporada de contratación y sé a ciencia cierta que se contrata a gente.

Para destacar entre el montón de curricula que al secretario de una academia, colegio o similar se le acumulan en la mesa, me hice un curriculum en Word que me llevó varias horas, con una plantilla totalmente hecha por mí y personalizada. Vamos, que no es el típico curriculum negro-sobre-blanco. Ah, y mi foto no es una recortada de una foto grupal de alguna fiesta nocturna (he tenido la desgracia de ver curricula con fotos que claramente están recortadas de fotos grupales. La palabra cutre es la única que se me ocurre ahora).

Pensé que al hacer ese curriculum captaría la atención del reclutador y daría a entender que sé manejar un poco el Word más allá de copiar y pegar de internet (hay universitarios que sólo han tenido esta aproximación a la suite de Microsoft Office). Ese curriculum están en decenas de empresas de Madrid y otras tantas decenas de academias (en el caso de colegios, paso de contar porque es un mundo especial y aparte que por el momento me está vedado, lo he aceptado). No he recibido en los últimos cuatro meses ni una llamada. Ni un mail.

Para seguir destacándome, hacer mi marca personal, etc, etc (¡cuánta palabrería para dar esperanzas a incautos!) me hice un curriculum online en WordPress totalmente mío que me llevó muchas tardes de trabajo y que actualizo con frecuencia.  A pesar de que en muchas autocandidaturas por mail pongo el link en el cuerpo del mensaje, apenas entra gente. Por tanto, si ni siquiera hacen click en un link, sospecho que menos aún se descargan el pdf adjunto. Para que luego digan que hay que hacer autocandidatura…

Vale, blogonauta, pensarás que  tal vez no tengo la formación y experiencia adecuadas. Para haberme licenciado en una carrera de letras hace  menos de cinco años, te puedo asegurar que tengo muchas más cosas (o al menos lo he intentado) que muchos compañeros de facultad que siguen esperando en el sillón de su casa un supertrabajo de 1500 euros al mes de conservador en un museo sin haber publicado un solo artículo o haber trabajado en nada. Yo lo llamo “esperar al príncipe azul”. Y te aseguro que es gente que roza la treintena y tiene una vida laboral más blanca que las camisas de un anuncio de detergente.

He trabajado y trabajo gratis, con certificados y sin ellos para justificarlo, me he lanzado a ser emprendedora, tengo blogs donde publico reseñas de exposiciones, libros; me hice perfiles en redes profesionales donde cuelgo contenidos para compartir e intentar actualizarme y aprender de los demás, me sigo formando año sí y año también… No dejo de hacer cosas, vaya. Y creo que las hago bastante bien o al menos intento hacerlas de manera que pueda mostrarlas con orgullo.

¿Qué pasa entonces? ¿Por qué no me consideran apta para dar clases siquiera de apoyo cuando me consta que en las academias hay gente sin preparación pedagógica ninguna? (lo siento, dar clases particulares no te aporta formación pedagógica. Te da tablas, pero no te enseña a programar, evaluar o diseñar una Unidad Didáctica o seleccionar actividades según los objetivos de aprendizaje. Dirás que esto no es necesario. Yo te contesto que así va la enseñanza en España, con profesorado que recibió el CAP en una tómbola, sin vocación y que no sabe de qué va la LOE o qué es una competencia básica y que por supuesto no se actualiza desde antes de la LOGSE. Pero ese es otro tema).

Blogonauta, no es la típica envidia española. Para nada. Es rabia, impotencia de ver que tengo la formación, la motivación y la capacidad suficientes para desempeñar determinados trabajos y nadie me da la oportunidad. Es hartazgo de ver a gente cobrar por hacer cosas mediocres de manera mediocre. Yo me esfuerzo, me he esforzado… y no veo resultados.

Cuando ves que tu tutor de prácticas cobra 1200 euros al mes en un cole concertado-privado por pasarse las clases usando el wassap (ni siquiera lo silencia), lo último que puedes hacer es sentir envidia. No envidio a quien trabaja por inercia, sin vocación, sin alicientes. No puedo envidiar a alguien que en su jornada de trabajo tiene como único objetivo mirar una pantalla de móvil y esperar cobrar por ello. Me parece triste y deshonesto. Pero más triste aún es saber que hay mucha gente capaz que no recibe ni una sola oportunidad.

Muchas veces no sé para qué me he esforzado. No he recibido nada a cambio. Vale, existe la satisfacción personal, pero de ella no vive ni come el hombre. Además, ¿de qué sirve hacer las cosas bien si nadie te las reconoce?

¿Ves ahora por qué me siento una pringada?

Pero basta por hoy. Además, tal vez mañana me llamen de algún sitio. Hace unos días recibí una llamada para una oferta de comercial que eché por internet para comprobar si en infojobs miraban mi curriculum. Perdieron el culo por llamarme. Les di puerta, porque lo único que me falta es que me tomen por idiota. Estoy desempleada, pero no me he vuelto gilipollas.

Buenas noches, blogonauta. Vale.

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