Diario de una desempleada cultural

Aventuras y desventuras de una joven más en paro

Mes: septiembre, 2013

Mis primeras ofertas de empleo

 

Querido blogonauta,

Al César lo que es del César. Esta semana me han llamado de tres ofertas de trabajo, pero lamentablemente no voy a trabajar de ninguna de ellas.  Dos ofertas procedían de Infojobs (¡vaya! ¡funciona!). Otra de una autocandidatura que envié por internet hace ya… casi dos meses. Pero nunca es tarde si la dicha… fuera buena.

La primera llamada tuvo lugar el lunes, si no recuerdo mal. Me llamaban de un móvil y lo cogí. Preguntaron por mí y, acto seguido, comenzaron a hablar en inglés, sin más preámbulos. Vale, pensé, es una de las ofertas que eché de profe de inglés. Problema: en ciertas zonas de mi casa no hay apenas cobertura y se entrecortaba todo el tiempo. Yo decía a la mujer en inglés que no podía oírla debido al ruido y que no tenía cobertura, pero nada, ella seguía soltándome la parrafada (además, de lo mal que se oía, como diferido, llegué a pensar que era una grabación). Como, a pesar de que indicaba que no oía nada (sólo una o dos palabras de diez), el rollo macabeo en inglés seguía, colgué el teléfono. Estuve a punto de devolver la llamada, pero me sentí tan estúpida que decidí no hacerlo.

La segunda llamada tuvo lugar el martes a mediodía. Estaba en la calle. Me llamaba una mujer (creo que no dijo su nombre) de parte de una empresa a la que había enviado mi curriculum hace más de un mes. Me ofrecían trabajar como profe de alemán en un centro cultural de un municipio de Madrid que está a más o menos hora y media de mi lugar de residencia.  Aun así, sabiendo que iba a ser una paliza descomunal ir hasta allí y volver, dije que estaba interesada. Pregunté el nivel de las clases y me dijeron que era nivel inicial. Dije que perfecto, que yo tenía un nivel intermedio (acreditado con título del Goethe) y no tenía ningún problema en impartir ese nivel (vamos, que me sentía totalmente capacitada; además, he dado clases particulares de ese nivel).

Me convocaron a una entrevista al día siguiente y, cuando me iban a dar la dirección, pedí que lo repitiera porque estaba en la calle y no tenía papel a mano (sí en el bolso). Dije además que si me daba un teléfono de contacto llamaría yo misma más tarde para que me dieran la dirección y pudiera anotarla tranquilamente. La mujer me dijo que no me preocupara, que me enviaba un mail con la dirección y la hora. Para ello me pidió confirmar mi mail. Me pareció raro porque yo había enviado la candidatura por mail y en el cv en pdf y online figuraba también mi mail. En cualquier caso, le di de nuevo mi mail y le di las gracias.

No es necesario decir que el resto del día me lo pasé actualizando la bandeja de entrada de gmail. Además, ese día el servicio de correo electrónico de google estaba experimentando retrasos en las entregas de mails, por lo que lo miraba veinte veces a la hora. Nada, esperé y esperé y no me llegó el mail. Pensé en llamar a la empresa, pero me habían llamado desde una centralita y la persona que me atendió no se presentó o si lo hizo no había retenido su nombre. Vamos, que podía hacer muy mucho el idiota si me daba por llamar a la empresa y preguntar por una entrevista de trabajo. Mi gozo en un pozo.

Lo curioso es que nada más llegar a casa me metí en Infojobs y había salido hacía poco una oferta de trabajo de esa misma empresa buscando exactamente lo mismo que me habían ofrecido. Conclusión: hablaron conmigo por teléfono porque no tendrían a nadie más con ese perfil en sus bases de datos, no les convencí del todo (después de todo, ni soy nativa ni he estudiado filología alemana) y en lugar de decírmelo abiertamente me soltaron la excusa del mail y acto seguido pusieron la oferta en Infojobs para ver si encontraban algo mejor.

No quiero volver a saber nada de una empresa que me ha hecho sentir como una idiota.

La tercera llamada tuvo lugar ayer y fue de traca. Me llamaron por la mañana, la mujer se presentó (empresa, nombre) y me dijo que me llamaban por una oferta de profesor de actividades extraescolares que había echado en Infojobs, hace un mes.  Pensé que sería para apoyo extraescolar en colegios, que era lo que me interesaba de la oferta. Pues no. El diálogo fue como sigue:

– He visto en tu curriculum que tienes música

– Sí, he cursado estudios de música [me eché a temblar. Mis estudios de música son no reglados y siempre los pongo como formación complementaria de cara a enriquecer mi perfil, no me considero capacitada para dar clases de música- sólo de Lenguaje musical y mi instrumento y jamás en un centro oficial, sólo como apoyo a nivel particular).

– Te llamaba para ofrecerte clases de música en dos colegios [eran de mi localidad, así que estupendo).

– ¿En qué consistiría la actividad?

-En clases de música y movimiento para niños pequeños [me quedé helada: si esa mujer hubiera leído con detenimiento mi cv se habría dado cuenta de que yo sólo estoy preparada y he trabajado con jóvenes (desde los 12 años) y adultos. No tengo ninguna experiencia con niños pequeños ni cualificación para hacerlo. Además, mi formación oficial está vinculada a la enseñanza reglada de materias de Humanidades, pero no de Músca]

– No estoy segura de que pueda impartir esa clase, yo sólo he trabajado con jóvenes y adultos.

– Sería muy sencillo: enseñar un poco cómo son los instrumentos, hacer juegos… [seguía petrificada: a la mente me vinieron las clases de Música y movimiento que impartía mi profesora de Lenguaje Musical en mi Escuela de Música: canciones al piano, revolcarse por el suelo, juegos de todo tipo… Yo jamás he hecho estas cosas por dinero-de manera profesional- y mi nivel de piano es el de la asignatura de piano complementario de grado medio, es decir, muy bajo]

– Creo que sería más interesante alguien con un perfil de Magisterio Musical. Yo he dado clases de Lenguaje Musical, que es una materia totalmente diferente.

Me dijo que seguiría buscando y colgué. A todo esto la llamada se cortaba por la mierda de la cobertura de mi casa.  La próxima vez que me llamen me saldré al rellano de la escalera.

Blogonauta, cuando terminó la llamada no sabía cómo sentirme: si una pringada por rechazar una oferta de trabajo o una persona honrada por no haber pretendido cobrar (y que cobraran a los padres de las criaturas) por una actividad que a todas luces yo no iba a saber impartir en condiciones.

Ciertamente, de haber cogido el trabajo, tendría que haber hecho un esfuerzo ímprobo para preparar las clases. Y teniendo en cuenta lo que me pagaban (poco más de 100 euros netos por cuatro horas semanales), no me compensaba dedicar horas y horas de preparación. Por no hablar de que yo no sé manejar niños pequeños en grupo. Uno o dos vale, pero más era un disparate. Y que esa no es mi formación, ¡diantres!  Esa misma empresa busca profesores de Historia del Arte para centros culturales y no me llama ni a la de tres para ofrecerme ese puesto (aunque me apunte a sus ofertas de Infojobs entre los diez primeros).

Y a raíz de esto un pensamiento me ronda la cabeza: la calidad de los servicios que ofrecen estas empresas. Porque si pretendían que yo, que a todas luces no tengo formación ni experiencia en dar música y movimiento, impartiese esas clases y ellos cobrasen por ellas, ¿cuáles serán las cualificaciones del resto de personas que contratan? ¿Y cuál será la calidad de la enseñanza que ofrecen?

Y mientras, otros muchos y yo seguimos desempleados, pudiendo ofrecer toda nuestra formación, experiencia y ganas…

Pues vale.

 

P.D.: al cierre de este post me han llamado de otra empresa para dar clases de inglés una hora al día cuatro días a la semana. No lo he podido coger porque tengo un contrato pendiente en mi antiguo puesto de trabajo (de menos de un mes de duración, qué record) y los horarios van muy pegados. Vale que lo de dar clase era trabajo cualificado (frente al empleo que hasta ahora he tenido), pero ¿cuánto me iban a pagar por ir cuatro horas a la semana? ¿100 euros? ¿En estas circunstancias económicas me conviene tener un trabajo de profe por cuatro duros o un trabajo no cualificado por diez veces esa cantidad? Menudo dilema… O no…

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Hasta las narices de la poca seriedad de la gente

 

Querido blogonauta,

hoy voy a despotricar. Me inducen a ello. ¿Cómo si no he de reaccionar  ante lo que veo y me cuentan? Estoy cansada de sentirme un despojo humano porque no encuentro trabajo, porque tengo estudios superiores y estoy en el paro.  Estoy harta de la mediocridad de la gente, que se rige por la ley del mínimo esfuerzo y ahí está, cobrando un sueldo por hacer las cosas a la mitad y mal. Estoy harta de que en el único trabajo que he tenido, no cualificado, el resto de la plantilla me mirase por encima del hombro y pusieran cara de “probecita, mira dónde está por no estudiar” (?), de que mis propios clientes me lo digan (“tu trabajo es muy aburrido, ¿no?” Dicho por una señorona muy peripuesta que no tiene pinta de haber trabajabado en su vida).

Me hastía la sensación de que cada vez que entrego un curriculum en mano o voy a alguna tutoría en una agencia de empleo tenga que justificarme, como si no encontrar trabajo (o más bien que no te den trabajo) fuera un pecado mortal, una letra escarlata a llevar con vergüenza en el pecho.

Me enerva hasta lo indecible perder tardes enteras rellenando formularios chorras en webs de empresas de trabajo temporal, portales de empleo con ofertas de comercial-timo y similares que viven de la desesperación de la gente.

Pero sobre todo estoy harta de pasarme horas enviando mails a empresas y que ni siquiera me contesten (aunque hay una que me manda una respuesta automática en catalán; no sé qué es peor).  Y a colegios… y a tantos otros sitios.

Sin embargo, lo que me ha encendido es lo que me ha contado una persona hoy: tenía una entrevista a las dos de la tarde (bonita hora para entrevistar) en una tienda muy conocida de la Gran Vía y la empleada de RRHH no se ha presentado. Después de vagar esta persona por la tienda durante una hora, esperando, sin que nadie le dijera nada, otra empleada le ha hecho una mierda de entrevista para cubrir el culo a la incompetente de su compañera, que ha dejado a la marca, en lo que a mí respecta, por los suelos. Si son tan cutres como para no presentarse a una entrevista concertada por ellos mismos, a saber cómo serán las condiciones de trabajo (y hasta qué punto se respetan).  Sólo una vez he pisado esa tienda. No compré nada y no pienso hacerlo jamás.

Estar desempleado no significa que uno sea basura. Significa únicamente que nadie te da una oportunidad.

Buenas tardes, blogonauta. Me voy a preparar una conferencia que daré gratis para poder llenar mi curriculum con algo. Prefiero no pensar que hay gente que cobra por hacer estas cosas, porque entonces me viene a la memoria un historiador del arte andaluz que hizo una ponencia pésima en el Museo del Prado hace unos años y que seguro que se llevó unos buenos cuartos (además del viaje pagado) por ello.

Vale.

 

El síndrome del pringado

Querido blogonauta,

Cada día que pasa estoy más convencida de ello:  sufro el síndrome del pringado. Si no, no me explico mi situación. Vale, hay muy poco trabajo. Pero es que no me llaman ni para hacer una mísera entrevista (aunque sea un proceso selectivo fake para que la empresa parezca próspera y en expansión). Voy a tiro hecho, es decir, me estoy centrando en ámbitos que tienen clara relación con mi formación y experiencia. Y nada. Ni una llamada. Incluso cuando salen ofertas o es temporada de contratación y sé a ciencia cierta que se contrata a gente.

Para destacar entre el montón de curricula que al secretario de una academia, colegio o similar se le acumulan en la mesa, me hice un curriculum en Word que me llevó varias horas, con una plantilla totalmente hecha por mí y personalizada. Vamos, que no es el típico curriculum negro-sobre-blanco. Ah, y mi foto no es una recortada de una foto grupal de alguna fiesta nocturna (he tenido la desgracia de ver curricula con fotos que claramente están recortadas de fotos grupales. La palabra cutre es la única que se me ocurre ahora).

Pensé que al hacer ese curriculum captaría la atención del reclutador y daría a entender que sé manejar un poco el Word más allá de copiar y pegar de internet (hay universitarios que sólo han tenido esta aproximación a la suite de Microsoft Office). Ese curriculum están en decenas de empresas de Madrid y otras tantas decenas de academias (en el caso de colegios, paso de contar porque es un mundo especial y aparte que por el momento me está vedado, lo he aceptado). No he recibido en los últimos cuatro meses ni una llamada. Ni un mail.

Para seguir destacándome, hacer mi marca personal, etc, etc (¡cuánta palabrería para dar esperanzas a incautos!) me hice un curriculum online en WordPress totalmente mío que me llevó muchas tardes de trabajo y que actualizo con frecuencia.  A pesar de que en muchas autocandidaturas por mail pongo el link en el cuerpo del mensaje, apenas entra gente. Por tanto, si ni siquiera hacen click en un link, sospecho que menos aún se descargan el pdf adjunto. Para que luego digan que hay que hacer autocandidatura…

Vale, blogonauta, pensarás que  tal vez no tengo la formación y experiencia adecuadas. Para haberme licenciado en una carrera de letras hace  menos de cinco años, te puedo asegurar que tengo muchas más cosas (o al menos lo he intentado) que muchos compañeros de facultad que siguen esperando en el sillón de su casa un supertrabajo de 1500 euros al mes de conservador en un museo sin haber publicado un solo artículo o haber trabajado en nada. Yo lo llamo “esperar al príncipe azul”. Y te aseguro que es gente que roza la treintena y tiene una vida laboral más blanca que las camisas de un anuncio de detergente.

He trabajado y trabajo gratis, con certificados y sin ellos para justificarlo, me he lanzado a ser emprendedora, tengo blogs donde publico reseñas de exposiciones, libros; me hice perfiles en redes profesionales donde cuelgo contenidos para compartir e intentar actualizarme y aprender de los demás, me sigo formando año sí y año también… No dejo de hacer cosas, vaya. Y creo que las hago bastante bien o al menos intento hacerlas de manera que pueda mostrarlas con orgullo.

¿Qué pasa entonces? ¿Por qué no me consideran apta para dar clases siquiera de apoyo cuando me consta que en las academias hay gente sin preparación pedagógica ninguna? (lo siento, dar clases particulares no te aporta formación pedagógica. Te da tablas, pero no te enseña a programar, evaluar o diseñar una Unidad Didáctica o seleccionar actividades según los objetivos de aprendizaje. Dirás que esto no es necesario. Yo te contesto que así va la enseñanza en España, con profesorado que recibió el CAP en una tómbola, sin vocación y que no sabe de qué va la LOE o qué es una competencia básica y que por supuesto no se actualiza desde antes de la LOGSE. Pero ese es otro tema).

Blogonauta, no es la típica envidia española. Para nada. Es rabia, impotencia de ver que tengo la formación, la motivación y la capacidad suficientes para desempeñar determinados trabajos y nadie me da la oportunidad. Es hartazgo de ver a gente cobrar por hacer cosas mediocres de manera mediocre. Yo me esfuerzo, me he esforzado… y no veo resultados.

Cuando ves que tu tutor de prácticas cobra 1200 euros al mes en un cole concertado-privado por pasarse las clases usando el wassap (ni siquiera lo silencia), lo último que puedes hacer es sentir envidia. No envidio a quien trabaja por inercia, sin vocación, sin alicientes. No puedo envidiar a alguien que en su jornada de trabajo tiene como único objetivo mirar una pantalla de móvil y esperar cobrar por ello. Me parece triste y deshonesto. Pero más triste aún es saber que hay mucha gente capaz que no recibe ni una sola oportunidad.

Muchas veces no sé para qué me he esforzado. No he recibido nada a cambio. Vale, existe la satisfacción personal, pero de ella no vive ni come el hombre. Además, ¿de qué sirve hacer las cosas bien si nadie te las reconoce?

¿Ves ahora por qué me siento una pringada?

Pero basta por hoy. Además, tal vez mañana me llamen de algún sitio. Hace unos días recibí una llamada para una oferta de comercial que eché por internet para comprobar si en infojobs miraban mi curriculum. Perdieron el culo por llamarme. Les di puerta, porque lo único que me falta es que me tomen por idiota. Estoy desempleada, pero no me he vuelto gilipollas.

Buenas noches, blogonauta. Vale.

De clases particulares y academias de apoyo

Querido blogonauta,

Llevo un par de días dándole vueltas a qué voy a hacer este próximo curso. Proyectos no me faltan (tengo cerradas algunas conferencias y talleres), el problema es que lo hago gratis (por amor al arte, vaya). Así pues, tengo que pensar en cómo ganarme el sustento.

Me gusta la docencia y a ello querría dedicarme, pero después de enviar mi curriculum a varios centenares de colegios y no recibir, en la mayoría de los casos, ninguna respuesta de ningún tipo, he decidido olvidarme de la educación formal por el momento.

El siguiente y evidente paso es el de la educación que vive de la reglada (y aunque suene mal, que se beneficia de las dificultades de aprendizaje de sus alumnos). Me estoy refiriendo al universo de las academias, las clases particulares y ese híbrido sediento de beneficios (obtenidos a veces de manera cuestionable, como veremos a continuación) que son las empresas que coordinan a profesores particulares.

Ay, blogonauta, si piensas que voy a dar nombres, estás muy equivocado. Quien haya topado con ellos sabrá a quiénes me refiero. Por otra parte, ese tipo de negocio está a la orden del día, sólo que esta vez aplicado a educación. Nihil novum sub sole!

Pero empecemos.

En septiembre del año pasado ya tuve mi primera aproximación al mundo academil. Eché unos cuantos curricula (no muchos, la verdad) en unas pocas academias del lugar en que vivo. Por supuesto, no me llamaron de ninguna. Me presenté a mí misma como docente del campo de las humanidades que podía impartir clases de apoyo de Lengua, preparar exámenes de Historia, Historia del Arte, Historia de la Música… y dar clases de apoyo de un par de idiomas.

En mayo lo volví a intentar de cara al verano: esta vez por mail porque estaba monopolizada por los trabajos y exámenes de la universidad. Mandé unos treinta mails a diferentes academias. Nada, ni una sola contestó. Sospecho que ni abrieron mis mails. Por eso soy muy escéptica con la autocandidatura por mail.

Ahora voy a repetir la jugada… pero en persona. Quiero cubrir unas  cincuenta academias. No pido mucho: busco un trabajo a tiempo parcial y sé que si quiero otra cosa no son las academias el lugar adecuado.

Tenía dudas acerca de si se hace o no contrato en estos lugares. Al parecer, suele ser mercantil. Bueno, hace tiempo asumí que me tendría que hacer autónoma para trabajar en el mundo de la educación. Lo positivo, por verlo de algún modo, es que al ser menor de treinta años pago menos.

Encontré información muy útil acerca de las tarifas medias y el tipo de contratación en este hilo de forocoches (¡cuánta sabiduría he encontrado entre sus foreros! Ante cualquier dilema académico-laboral siempre tienen un hilo abierto con múltiples respuestas).

Y aquí acerca de si conviene hacerse autónomo o no para trabajar en las academias. Supongo que al final lo que ofrecen estos sitios son lentejas: o las tomas o las dejas. Después de todo, hay cien detrás esperando su turno para ocupar el puesto.

En resumen: parece que mi aspiración del año va a ser trabajar en una academia. ¿Lo conseguiré o también este sector esta paralizado y no genera ni un mísero empleo?

Ahora tocan las clases particulares… para muchos serían la primera opción por delante de las academias (por motivos económicos obvios- siempre que se pueda prescindir de intermediarios, mejor). A mí nunca me han gustado mucho las clases particulares. Impartirlas, claro. Básicamente porque eso de cobrar “en negro” siempre me pareció, en cierto modo, estafar al Estado y no ser una buena ciudadana… Pero viendo el respeto que se tiene hacia el ciudadano honrado en este país por parte de los de arriba, me estoy planteando muy mucho poner algunos carteles para sacar unas perras. Después de todo, ¿cuánto se puede sacar? ¿Me llegaría siquiera para pagar el bonobús? Ciertamente, si ando con tantos remilgos, no llegaré a ninguna parte.

Sin embargo, el mundo de las clases particulares está más que saturado. Cualquier estudiante de carrera o incluso bachillerato se considera a sí mismo profesor en potencia y se lanza a la piscina.  El boca a boca es también factor fundamental… habrá que tenerlo en cuenta.

He sabido que existen portales supuestamente gratuitos (ahora explicaré por qué esta presunción) donde puedes poner una anuncio buscando alumnos. Ya me registré en dos o tres de esas páginas y rápidamente comprobé dónde está el truco: en una, para que tu anuncio “suba” hacia arriba y no se quede abajo y nadie lo vea, tienes que mandar un mensaje de texto por móvil a un número que te cobrará, tranquilamente, un par de euros. En otras páginas, te cobran esa cantidad por poner tu número de teléfono en el anuncio (te dicen que es sólo para validarlo y comprobar que es correcto, pero se ve el negocio a la legua).

Al final habrá que confiar en la farola de toda la vida.

Y precisamente porque las clases particulares generan tan pingües beneficios dentro del mundo de la economía sumergida, el paso siguiente era hacer un negocio mucho más sutil que el de las páginas web gratis que te cobran dos euros por subir tu anuncio.

Se trata de todas esas franquicias y empresas (repito que no diré nombres) que se erigen en intermediarias entre las familias y los profesores. Su sistema de funcionamiento es el siguiente: te inscribes en su página web (en general muy bien montada), rellenas un cuestionario indicando tu disponibilidad y materias a impartir… y cuando tienen un alumno que necesita alguna asignatura que tú puedes impartir te mandan un mail. A ti y a los otro ochenta que dais Lengua. Si te vienen bien los días y la zona tienes que darte prisa por contestar y “quedarte” con el alumno.

Pero obviamente la empresa tiene que sacar algún beneficio de la mediación: de lo que tú ganes, ellos se quedan un pequeño porcentaje. Creo que me parece justo, puesto que te consiguen el alumno. No tengo demasiadas pegas en cuanto al sistema en abstracto. Además, la familia paga a través de cheques (no hay dinero de por medio) y la empresa te lo ingresa cada mes en tu cuenta.

Parte fea: que haya una empresa de por medio no quiere decir no haya dinero “negro”. A veces hay facturas (depende de la empresa), a veces no. Entonces te encuentras cobrando lo mismo o incluso menos que cuando dabas tú las clases particulares y te buscabas los alumnos. En este sentido, resultan muy esclarecedores estos hilos de la web buscaoposiciones: uno, dos y tres.

Y llegamos ya a la vuelta de tuerca de este negocio.

OJO: lo que voy a decir a continuación sólo lo sé a ciencia cierta de una de estas empresas. En ningún momento pretendo insinuar que las demás hacen lo mismo (de hecho, se supone que lo que voy a contar a continuación es la “seña distintiva” de esa empresa concreta-como si fuera algo de lo que sentirse orgulloso).

Lo que escribiré en las siguientes líneas lo he sabido por mí misma. Nadie me lo ha contado. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Yo, a veces, aún tengo dudas y me preguntó si hice bien en desentenderme del asunto…

Hace ya bastantes meses (tantos que ni me acuerdo de cuando ocurrió) supe de la existencia de esas empresas de clases particulares que funcionan principalmente por internet y de las que ya he hablado. Comencé a registrarme, un poco a mansalva, y en general todas contactaron conmigo por mail para confirmarme que me había registrado. Sólo una lo hizo por teléfono. En esta última me dieron la bienvenida y me comentaron que, además de profesora particular, podía ser coordinadora de profesores. Me pareció interesante la idea, más si cabe porque por fin podría poner un trabajo cualificado en mi curriculum (bueno, he dicho “trabajo”, pero en principio ya imaginé que sería gratis, a lo voluntariado, vamos. La cosa era peor que trabajar gratis).

La persona que me llamó se mostró muy atenta, dándome todo tipo de detalles y diciéndome que si me interesaba podíamos vernos, hablarlo en persona y mostrarme en directo cómo se gestionaba todo. Me pareció bien. Me comentó que para ser coordinador había que pagar una cantidad (creo recordar que había que pagarla cada uno o varios años, ese detalle lo he olvidado). No le di más importancia al tema y preferí esperar a ver si merecía la pena.

Nos reunimos en un pequeño local de la empresa (o alquilado por ella) donde me atendieron muy bien, todo sea dicho, y estuvimos hablando largo y tendido. Me explicaron los orígenes de la empresa, cuáles eran sus objetivos, valores, organización… Me comentaron que del dinero que generaba cada profesor por clase la empresa se quedaba un porcentaje. Eso ya lo conocía y como he dicho antes  me pareció normal.

Hasta aquí me estaba entusiasmando mucho con la idea de ser coordinadora y contribuir a una educación personalizada, teniendo en cuenta las dificultades de aprendizaje del alumno, sus circunstancias personales, etc. Entonces, llegó el tema de los coordinadores. Me explicaron que su misión era buscar alumnos y profesores y ponerles en contacto. Es decir, que si me llamaba la familia X pidiendo un profe de química, yo tenía que contactar con un profe de química de mi base de datos para que ver si le interesaba dar clase al niño de la familia X.

El coordinador ha de buscar los alumnos y los profesores, aunque puede pedir ayuda-profesores particulares- a otros coordinadores de zonas cercanas (se supone que cada coordinador se hace cargo de una zona determinada, por ejemplo un municipio del norte de Madrid). Para buscar los alumnos has de servirte de material que te da la empresa (aunque la impresión, si no recuerdo mal, corre de tu cuenta) y distribuirlo por donde y como Dios te de a entender, amén de servirte de todos los recursos que pone a tu disposición internet. Y el boca a boca, claro. Vamos, que tienes tarea de comercial. Incluso puedes ir a los colegios y explicar a qué te dedicas.

En cuanto a buscar profes, lo mismo: pones anuncios en internet, facultades, conocidos… Cuando una familia te llama, has de ir a su domicilio para ver qué necesidades pedagógicas tienen. Después, les buscas los profes que necesites y has de hacer un seguimiento del alumno.

Como véis, no es moco de pavo la tarea y si se quiere hacer en condiciones implicaría muchas horas (ir a poner carteles, a colegios, a ver a las familias, contactar con potenciales profesores, anunciarse en internet, etc) y dinero (carteles, moverte por la ciudad). Pero como decía quien me lo explicó: “sacarás beneficio según el tiempo que le dediques”.

¿Y las condiciones de trabajo de este puesto de coordinador? La realidad es que nadie le contrata. Todo va a comisión. Si tu profesor particular da clase, tú te llevas un porcentaje de esa clase (no recuerdo cuál, pero no llegaba ni mucho menos al 40%). Si no tienes profesores ni alumnos, no ves ni un euro, así te patees toda tu ciudad e imprimas 1000 carteles o tarjetas personales. Como he dicho antes, es un trabajo de comercial, educativo, pero un comercial y ganas en función de cuánto “vendes”.

Supongo que la gracia de esto, para compensar el tiempo invertido, sería ser profe particular al mismo tiempo, en cuyo caso un porcentaje de tu dinero por hora iría al coordinador que te facilite el alumno. A mí en todos estos meses (ya casi un año) no me ha salido ni una sola clase que dar. Vale que soy de letras, pero puedo impartir muchas asignaturas.

En este punto de los coordinadores comencé a tener sensaciones raras: la persona que me entrevistaba decía que harían falta miles y miles de coordinadores para poder asistir a todos los estudiantes que necesitasen clases de apoyo. Vamos, dejaba claro que tenía un gran afán expansionista. Y después veréis por qué.

Me dijo que un coordinador podía hacer a su vez coordinadores y que se llevaría parte de lo que el segundo coordinador se llevase a su vez. Es decir, yo soy X y hago a Y coordinador. Y tiene a Z dando clases de mates y se lleva un pequeño porcentaje por esa clase. Yo, a mí vez, me llevo un pequeño porcentaje también de las clases que imparte Z. Y Z también puede hacerse coordinador y tener profes que le generen comisiones, etc, etc, etc.

La cosa se comenzó a poner muy abstracta. Me preguntaron si trabajaba en otro sitio por el tema de las fiscalidades. Como estaba desempleada y no cobraba subsidio no había mucho problema. Hasta que llegues a los 600 euros no tienes por qué darte de alta como autónomo ni declarar nada, indicaron. Me dijeron también que lo honrado es declarar desde el primer euro, pero que menos de 600 euros era una cantidad irrisoria y no hacía falta.

La entrevista, llegados a este punto, se terminó para mi sorpresa. Digo para mi sorpresa porque no se tocó el tema de esa cantidad de dinero que yo tenía que pagar para hacerme coordinadora: ¿se estaban ahorrando esta información para el momento en que cerrásemos el trato?

Porque lo que a mí me dijeron por teléfono, que no en persona, fue que tenía que pagar 120 euros (si no recuerdo mal; la cantidad excedía los cien euros en cualquier caso) para hacerme coordinadora y que esta cantidad la tenía que renovar al cabo de algún tiempo (uno o dos años, no recuerdo bien).  Que no se me explicase en la entrevista para qué eran estos 120 euros ni quién se los quedaba me daba algo de mal rollo.

Quedamos en que me lo pensaría y me fui, animada por las buenas impresiones generales (aunque con algunas nubecillas grises). Pero llegué a casa y comencé a pensar y a consultarlo con más gente. Después de explicar el funcionamiento de esta empresa me dijeron que me informase sobre estafas piramidales y negocios multinivel y sacase mis propias impresiones.

Busqué mucho por internet y se me planteó la sombra de una duda muy razonable. ¿Cuál era el objetivo final de la empresa? ¿Dar clases y sacar dinero de ahí o hacer coordinadores a mansalva? Porque a 120 euros el coordinador y con las ansias expansionistas que tenía la persona que me entrevistó, haced cuentas de lo que se podían sacar. Y nadie me explicó en ningún momento en concepto de qué se pagarían esos 120 euros ni quién se los llevaba (¿el coordinador  que me “contrataba”? ¿Un alto mando que yo desconocía? Ni siquiera sé si la empresa tenía sede física u oficinas en alguna parte. En su web no aparece nada de esto, sólo un teléfono de centralita).

Al final decidí pasar del tema por varias razones:

1ª: si la empresa no fue concebida como una estafa piramidal o un negocio multinivel de oscuras intenciones, a largo plazo podía acabar siéndolo si el objetivo primigenio era hacer coordinadores o si la idea de negocio degeneraba con el tiempo por la vía rápida de los 120 euros.

2ª: haciendo cuentas, por mucho que empapelase mi ciudad y reclutase profesores y me recorriera media comunidad autónoma, tardaría, fácilmente y en el mejor de los casos, 6 meses en recuperar esos 120 euros, a lo que habría que sumar, durante ese tiempo, gastos en cartelería, flyers y demás métodos para anunciarme.

3ª: el no saber si me obligarían a hacer más coordinadores (a modo de objetivos de venta). La idea de los coordinadores no me gustó mucho porque me parece muy propia de estafa piramidal y no me hubiera gustado implicar a más gente (lo mismo esta empresa en unos años es investigada y se llega a la conclusión de que hace cosas ilegales, a saber).

4ª: una cosa es estar desesperada por tener un trabajo cualificado y otra PAGAR POR TRABAJAR sin cobrar nada a fin de mes, sin seguridad social, sin ser siquiera autónoma, SIN GARANTÍAS DE RECUPERAR 120 EUROS MÍSEROS.

Conclusión: si me gustan las clases particulares, me las buscaré por mi cuenta o a lo sumo a través de una academia que exista físicamente. No quiero saber nada de porcentajes, ni coordinadores, ni empapelar ciudades… Sólo quiero un trabajo honrado, aunque sea modesto, sin miedo a si el negocio acabará degenerando en algo ilegal. Además, en las estafas piramidales el que sale perdiendo siempre es el que está abajo. Y estoy harta de que, además de estar abajo, saquen tajada de ello.

Ahí queda esta información para ti, blogonauta. No te he dado nombres, pero esa empresa existe y si estás metido en el mundo de las clases particulares acabarás sabiendo quiénes son.  Por supuesto que hay empresas de clases particulares que no recurren a estos tejemanejes de comisiones a varios niveles. Todo está en informarse un poquito por la red y reflexionar con sentido crítico para tomar decisiones que no creen problemas a largo plazo. Yo en este caso no lo vi claro a largo plazo y preferí no perder el tiempo y el dinero… y quizá algo más.

Vale.