Por algún lado hay que empezar…

por desempleadacultural

Querido blogonauta,

supongo que Google te ha traído hasta aquí al buscar tú alguna cosa. Yo no he recomendado este blog ni lo he puesto en mi muro de Facebook o Twitter. De hecho, voy a hacer por primera vez un blog sin pensar en comentarios o visitas, sin crearme la obligación de comentar diariamente a otros blogueros para que me comenten a mí. Este blog es sólo para mí… y para ti si quieres leerlo.

Tampoco voy a firmar las entradas con mi nombre. Por una vez, voy a intentar ser anónima, una más… Aunque, en verdad, siempre lo he sido: una más, a la que nadie conoce, sin contactos, una mota de polvo en una vorágine urbanita… Por no salir, no salgo ni en Google aunque haya webs donde aparecen mi nombre y mi foto. Así de común es mi nombre. Así de común soy yo o debo de serlo.

Pero no te preocupes: no abusaré de mi anonimato para criticar sin ton ni son o para insultar. Eso es de cobardes y uno de los grandes peligros (e incluso tentaciones) de internet. Simplemente, mi situación es la de muchos más en España y resulta vanidoso intentar destacarme sobre los demás; mi situación es la misma que otros muchos y daría igual que esto lo escribiera yo o el del piso de al lado.

¿Por qué escribo esto? Porque necesito desahogarme y porque, en un pequeño arrebato de vanidad, espero que a alguien le sirva. En muchas ocasiones he recurrido a blogs de otras personas para saber cómo reaccionarían en una determinada situación académica o laboral. Y como he dicho, mi situación es la de muchos otros.

Soy joven, española, con estudios superiores. Nací en los ochenta y viví la burbuja inmobiliaria y la falsa prosperidad en la que los españoles creímos que viviríamos siempre. En mi casa no se vivió con excesos, yo no viví con excesos, pero eso no quita para que la situación laboral que vivimos en España me haya afectado.

Tuve la desgracia de licenciarme hace menos de cinco años, cuando la crisis estaba comenzando a golpear en toda su plenitud. Decidí continuar estudios de posgrado pensando que me serviría de algo, que me diferenciaría de los demás. Lo cierto es que, por inercia, los licenciados hacen másteres a mansalva, por lo que este título no da ningún tipo de exclusividad de cara al mercado laboral. Pero la masificación de la educación superior y sus nefastas consecuencias en ciertos sectores es otro tema. Ahora me estoy presentando.

Realmente hay poco más que añadir. En estos días estoy preparando los exámenes que me darán mi tercer posgrado (sí, una vez que coges la carrerilla en esto de estudiar, no paras, es un vicio acumular títulos que no sirven para nada). Estos exámenes me están costando Dios y ayuda porque la materia ha sido planteada por profesores que no saben cómo enseñar, sólo investigar. Pero las competencias docentes del profesorado universitario es también otro tema.

Y mientras intento memorizar y retener cosas que habré olvidado en menos de una semana, busco trabajo. Por si no te habías dado cuenta, por formación pertenezco al sector de la cultura, ese sector que, haya bonanza o no, siempre está en crisis.

Mas es tarde. Hay que irse a dormir. Como decían los latinos (y la gente a la que no le toca el Gordo de la Lotería), vale.

 

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