Diario de una desempleada cultural

Aventuras y desventuras de una joven más en paro

Mes: agosto, 2013

Buscando trabajo en Infojobs: ¿sirve para algo o sólo crea adicción?

Querido blogonauta,

Hace años me hice una cuenta en Infojobs, no recuerdo muy bien por qué ya que por aquel entonces yo trabajaba en otro sitio. Cierto que mi anterior y único trabajo hasta ahora no me colmaba espiritualmente, pero tampoco tenía disponibilidad debido a mis estudios para buscar otro empleo. Supongo que por ello Infojobs cayó en el olvido… hasta que lo retomé hace dos meses. Verse sin ningún tipo de trabajo a la vuelta del verano hace que te pongas las pilas para no caer al abismo. Todos sabemos lo que implica el desempleo (y no precisamente sólo falta de ingresos).

Pues bien, actualicé mi perfil, puse una foto mía y comencé a buscar trabajo. No he abierto el perfil a Google porque siento cierto reparo a que puedan aparecer sin más mis datos en un buscador. Creo que atraería a más ex-compañeros de la facultad ávidos por regodearse en las desgracias ajenas que a empresarios o empleadores (¿quién no ha buscado a sus antiguos compañeros de clase para comprobar-con cruel alivio- que están igual o peor que uno en temas laborales?).

El caso es que llevo dos meses echando a ofertas (de cosas relacionadas con lo mío: educación, museos, etc) y no me han llamado ni una sola vez, a pesar de que me aparece el famoso letrerito de “incluido en el proceso”. Como puedes imaginar, para ver si era capaz de desentrañar los resortes ocultos de Infojobs (y averiguar por qué narices no me llaman para una mísera entrevista) comencé a buscar en google información sobre el funcionamiento real de este portal de empleo. He de reconocer que he encontrado páginas muy, muy interesantes que me han dado una idea muy exacta de cómo funciona el portal de empleo que se anuncia como líder en España.

Por ejemplo, en esta web se habla de cómo los reclutadores pueden descartar fácilmente candidaturas sin necesidad de entrar en los CVs, simplemente atendiendo a las respuestas de las famosas “killer questions” o a datos tales como la edad o la provincia de residencia. Después de leerlo, he llegado a la conclusión de que, con tal de que lean tu cv y en último lugar te convoquen a una entrevista (que es lo que realmente uno busca en portales como estos), es preferible mentir… piadosamente y responder lo que crees más conveniente para no ser descartado ipso facto (¡ya habrá tiempo para que te descarten después!). Y que conste que soy incapaz de mentir en un curriculum porque siempre he pensado que me pillarían rápido.

Otra web interesante, en este caso un blog, nos da consejos generales acerca de cómo dar una buena impresión. Recomendación fundamental: incluir una carta de presentación lo más personalizada posible. Yo no lo veo factible, porque mientras estás personalizando la carta se te inscriben fácilmente treinta candidatos más y eso va en detrimento de que abran, aunque sea por cinco segundos, tu curriculum.

Por último, en mis búsquedas sobre Infojobs, he encontrado numerosos foros en los que se calificaba a éste y otros portales de estafa porque nunca llamaban a los candidatos, a pesar de que su curriculum hubiera sido seleccionado. En esa situación estoy yo: deseando hacer una entrevista, con mi cv supuestamente seleccionado y ¡el teléfono no suena!

Y es en este punto cuando comienza el lado oscuro: la adicción, la obsesión por entrar treinta veces al día para ver el estado de tus candidaturas. Me temo que se puede convertir en algo patológico y, sinceramente, no merece la pena. Como decía un forero en algún foro: cuando eches la candidatura, no vuelvas a mirar su estado. Si te llaman bien, si no, a otra cosa.

En conclusión: ¿sirven estos portales de empleo para encontrar empleo? A día de hoy no lo sé. Tal vez sean un negocio más para conseguir miles de datos que vender a empresas o para que el portal recaude dinero a base del pago de anuncios y servicios premium de dudosa utilidad real.

Seguiremos buscando… y esperando esa llamada. ¿No queda más remedio?

Vale.

Por algún lado hay que empezar…

Querido blogonauta,

supongo que Google te ha traído hasta aquí al buscar tú alguna cosa. Yo no he recomendado este blog ni lo he puesto en mi muro de Facebook o Twitter. De hecho, voy a hacer por primera vez un blog sin pensar en comentarios o visitas, sin crearme la obligación de comentar diariamente a otros blogueros para que me comenten a mí. Este blog es sólo para mí… y para ti si quieres leerlo.

Tampoco voy a firmar las entradas con mi nombre. Por una vez, voy a intentar ser anónima, una más… Aunque, en verdad, siempre lo he sido: una más, a la que nadie conoce, sin contactos, una mota de polvo en una vorágine urbanita… Por no salir, no salgo ni en Google aunque haya webs donde aparecen mi nombre y mi foto. Así de común es mi nombre. Así de común soy yo o debo de serlo.

Pero no te preocupes: no abusaré de mi anonimato para criticar sin ton ni son o para insultar. Eso es de cobardes y uno de los grandes peligros (e incluso tentaciones) de internet. Simplemente, mi situación es la de muchos más en España y resulta vanidoso intentar destacarme sobre los demás; mi situación es la misma que otros muchos y daría igual que esto lo escribiera yo o el del piso de al lado.

¿Por qué escribo esto? Porque necesito desahogarme y porque, en un pequeño arrebato de vanidad, espero que a alguien le sirva. En muchas ocasiones he recurrido a blogs de otras personas para saber cómo reaccionarían en una determinada situación académica o laboral. Y como he dicho, mi situación es la de muchos otros.

Soy joven, española, con estudios superiores. Nací en los ochenta y viví la burbuja inmobiliaria y la falsa prosperidad en la que los españoles creímos que viviríamos siempre. En mi casa no se vivió con excesos, yo no viví con excesos, pero eso no quita para que la situación laboral que vivimos en España me haya afectado.

Tuve la desgracia de licenciarme hace menos de cinco años, cuando la crisis estaba comenzando a golpear en toda su plenitud. Decidí continuar estudios de posgrado pensando que me serviría de algo, que me diferenciaría de los demás. Lo cierto es que, por inercia, los licenciados hacen másteres a mansalva, por lo que este título no da ningún tipo de exclusividad de cara al mercado laboral. Pero la masificación de la educación superior y sus nefastas consecuencias en ciertos sectores es otro tema. Ahora me estoy presentando.

Realmente hay poco más que añadir. En estos días estoy preparando los exámenes que me darán mi tercer posgrado (sí, una vez que coges la carrerilla en esto de estudiar, no paras, es un vicio acumular títulos que no sirven para nada). Estos exámenes me están costando Dios y ayuda porque la materia ha sido planteada por profesores que no saben cómo enseñar, sólo investigar. Pero las competencias docentes del profesorado universitario es también otro tema.

Y mientras intento memorizar y retener cosas que habré olvidado en menos de una semana, busco trabajo. Por si no te habías dado cuenta, por formación pertenezco al sector de la cultura, ese sector que, haya bonanza o no, siempre está en crisis.

Mas es tarde. Hay que irse a dormir. Como decían los latinos (y la gente a la que no le toca el Gordo de la Lotería), vale.